martes, 24 de junio de 2008

11 meses

Bueno, esta es finalmente mi última carta. Estoy a un mes de regresar a casa. Casi no puedo creer que ha llegado a este momento, tan cerca del final de un año que ha sido tan largo.
Me cuesta aceptar la idea de que, en cierto modo, mi año de intercambio está llegando a su fin. Es como si estuviera leyendo inevitablemente las últimas páginas de un libro buenísimo, de esos que uno quisiera que no se terminen. Pero un buen libro no se cierra nunca para siempre. Siempre se puede leer de nuevo, volver a repasar los buenos capítulos. Por eso sé que siempre puedo volver, que llevo conmigo la esencia de un libro con un final abierto que yo cada vez que quiera podré reescribir.

Al igual que en los meses pasados he estado haciendo muchísimas cosas. Los días en la escuela parecen ir mucho más rápido especialmente porque todos estábamos emocionados y excitados con el baile de promoción. Durante varias semanas es de lo único que se hablaba: de los vestidos para el baile, de los partners, del pre-baile, del post-baile, de las fotos del baile. O sea, una enorme conmoción.

La noche de la fiesta finalmente llegó y fue espectacular. Después de vestirnos y maquillarnos para la ocasión, Karen me llevó a casa de mi amiga Alex, a juntarnos con mis amigos, con los partners y con los padres para lo que aquí llaman el pre-ball(algo así como una fiesta antes de la fiesta). Allí nos tomamos miles de fotos, nos dijimos unos a otros, cientos de veces, lo bellos y hermosos que estábamos hasta que finalmente nos fuimos para el baile.
Estos bailes de invierno son parte de la cultura kiwi y se han celebrado desde hace muchos años. Y también los "pre-balls". Así que todos iban llegando en grupos, todos excitados y sonrientes. El lugar y el ambiente se parecían increíblemente a las fiestas de 15 en mi país, o a su equivalente latino en los Estados Unidos, los "dulces dieciséis": todos vestidos para la ocasión, todas las mesas montadas para un gran buffet, la pista de baile, las mesas para los adultos (en este caso los profesores), la enorme cantidad de personas. Tuve una sensación de deja vu, y por un momento me sentí como en casa. Hasta que comenzó la música. Definitivamente ese no era el tipo de música que pondríamos en cualquier fiesta en mi país. Así que de repente la agradable sensación de estar en casa desapareció y sentí de nuevo las diferencias culturales, y todo el tiempo que uno realmente necesita para de verdad adaptarse.
La fiesta fue super agradable. Todo el mundo bailó y comió y habló. De verdad que gozamos mucho. Pero lo que todo el mundo estaba esperando era el "after ball": ésa es LA verdadera fiesta del año. Básicamente la cosa consiste en que todos los estudiantes se montan en unos autobuses y son llevados a un lugar secreto donde comienza otra fiesta que dura hasta que amanezca y en la que, además, hay bebidas.

Fiestamos toda la noche. Mis amigos y yo pudimos agarrar el último autobús de regreso, a las seis de la mañana. Me fui donde mi amiga Clare a comer pancakes y no llegué a mi casa hasta el mediodía. Fue una noche inolvidable para mí.
Lo otro que también había estado esperando con interés durante un tiempo era mi último campamento de AFS. Nuevamente nos reunimos todos los estudiantes de Auckland y sus alrededores y tuvimos la oportunidad de compartir. La diferencia es que esta vez teníamos un estado de ánimo bien distinto al de nuestro primer campamento: entonces estábamos más que nada interesados en conocernos unos a otros, llenos de expectativas y sueños para el año que nos esperaba por delante. En esta última vez juntos se nos notaba el temor de saber que quizás nunca más nos volvamos a encontrar. Sin embargo lo pasamos super bien, pero fue difícil, muy difícil despedirnos.
A pesar de que me asusta pensar que mi partida está tan cerca, he seguido con mi rutina cotidiana y no es mucho lo que ha cambiado realmente desde mi última carta: la escuela en las mañanas, hockey y fútbol en las tardes y los amigos y la familia tanto como puedo. Aunque debo admitir que me he escapado algunas veces de la escuela, y no he dudado en tomarme algunos días libres. Uno de esos días lo tomé para ir a visitar a mis abuelos en el este de Auckland. Por la mañana tomé el transbordador hasta allá, me llevaron a almorzar a una bahía preciosa que queda cerca, así que pasé un hermoso día con ellos. También me fui de paseo con un amigo de AFS al zoológico y fue chulísimo ver tantos tipos diferentes de animales: pájaros de todos los colores, tortugas gigantes, tigres que meten miedo. Por primera vez vi canguros y también unos emús enormes.
Ya es hora de irme. Ahora tengo la esperanza de verlos pronto de nuevo y también la certeza de que en mi corazón voy a llevar siempre un poco de NZ.
Atentamente,
Camila

10 meses!

Una brisa fría ha empezado a soplar por Auckland. La luz del día ha disminuido a menos de diez horas. A las cinco ya es de noche. Todos visten de gris y negro: abrigos negros, chaquetas de color gris, negras mallas. El invierno se ha instalado ya.
Este último mes he estado increíblemente ocupada. El término de mi estancia aquí ha estado bien cargado pero lleno de nuevas actividades y oportunidades.
Como ustedes han leído, el domingo después de mi regreso de la excursión por la hermosa Isla Sur, fue la última reunión de los estudiantes del capítulo AFS aquí. A pesar de que mi discurso de despedida fue bastante triste, la reunión estuvo de lo más divertida. Los estudiantes de todo el mundo debíamos preparar un stand con informacion y comidas típicas de nuestros países, así que íbamos de mesa en mesa probando los diferentes platos y fue muy interesante conocer sobre las costumbres alimenticias de todo el mundo. Me gustó mucho porque estuvo muy bien organizado todo.
Volver a la escuela fue realmente una muy buena cosa. Yo no había visto a ninguno de mis amigos durante las vacaciones por lo que aproveché para ponerme al día con ellos y escuchar lo que habían hecho en sus vacaciones. Saber que me perdí dos buenas fiestas de cumpleaños me puso un poco triste, y me conformé con escuchar con detalle todo lo pasó allí.
Con el comienzo de la temporada de invierno y a dos meses de terminar mi estadía en NZ, tomé la decisión de involucrarme todo lo que pudiera en los deportes de invierno, así que me inscribí en el fútbol. Quise hacerlo también para estar en el mismo equipo de mi buena amiga Clare y ha sido fantástico. Tenemos prácticas dos veces por semana lo que me mantiene bien ocupada. También me decidí a aprender algo completamente nuevo así que me inscribí en hockey, un juego muy popular aquí en NZ. Fue realmente divertido porque estaban necesitados de jugadores, y al primer día que fuí a jugar, sin haber practicado nunca, me pusieron a jugar! Mejor aún: realmente ganamos! Debo admitir que no fue gracias a mí, pero me esforcé todo lo que pude y le cogí gusto al juego. Desde que empecé a practicar he participado en dos juegos más (lo malo es que perdimos!) !Es un juego increíble y lo estoy disfrutando mucho! Uno logra golpear a los otros jugadores con el palo! Bueno ese no es el objetivo del juego, se trata de golpear la bola, pero siempre hay alguien convenientemente en el centro ... Debo aclarar también para los me leen allá en mi casa, que no me refiero al hockey sobre hielo, como deben estar pensando, sino al hockey de terreno, que es muy diferente.
Así que básicamente mi semana está ocupada principalmente por la escuela y las prácticas de fútbol y hockey. Aunque no tengo que tomar la mayoría de los exámenes de la escuela, asisto a clases y las sigo gozando mucho. Las materias que tengo son bien interesantes y me han tocado unos profesores bien "cool". He aprendido muchísimo acerca de los neozelandeses de su historia, de la primera llegada de los europeos, y también estudio historia clásica, sobre todo de los romanos y algo sobre el hinduismo. La escuela es bien diferente aquí. El hecho de que podamos elegir los temas de estudio hace que la escuela no sea una obligación sino algo que esperamos con interés. Pero sigo pensando que mi tema favorito es la hora libre: los estudiantes del curso 13 tenemos asignada una habitación exclusiva para nosotros ( un "estudio" donde nadie más que los de nuestro curso, ni siquiera los profesores, pueden entrar). Allí paso mucho tiempo con mis amigos, nos relajarmos y disfruto de su compañía .
Durante los fines de semana sin embargo sí tengo mucho tiempo libre. A veces salgo con mis amigos y si tengo suficiento tiempo, me voy a pasear un poco más lejos. El fin de semana pasado, por ejemplo, fui a la península de Coromandel con mis padres de acogida y mi amiga Clare. Coromandel es un hermoso lugar con increíbles playas! Fue un bonito fin de semana pues aunque hizo frío, el sol siempre estuvo afuera, brillando y yo hasta me animé a meterme en el agua que estaba congelada. No sé cómo mi cuerpo pudo aguantar ese frío! Caminamos por unos bellos lugares con unas increíbles formaciones rocosas. Luego de ese hermoso fin de semana fue triste tener que regresar a casa.
Con sólo seis semanas por delante, mi único plan es vivir intensamente esta experiencia y aprovechar todas las oportunidades!
Todo mi amor!
Chica Banana

jueves, 19 de junio de 2008

11 months

So this is it, my last letter. In a months time I'll be back home. I can't believe we've come o this point, where the end is so near. I can't believe it's been this long.
I can't come to sense with the idea that, in a way, my exchange year is over, I'm reading that last few pages of that really good book that you don't want to finish, but has to inevitably come to an end. But a book is never closed for ever, you can always read it again, go back to good chapters, and like that I know I can always come back, and take with me the essence of the book, with an open ending that I could always rewrite.
Like every other month, I have been doing lots and lots. School seemed to go a lot more faster with every one's excitement and anticipation for the ball. For weeks it was all you could hear about, ball dresses, ball partners, pre-balls, after ball, ball photos. It was all an enormous commotion.
The night finally came and it was spectacular. After getting all dressed up and maked up, Karen and I drove to my friend Alex's house, where all of my friends and partners and parents were for the pre-ball. There we took thousands of pictures, told each other a hundred times how beautiful we all looked and then finally headed to ball.
It is all part of the kiwi culture. Winter balls have been around for years, and so have pre-balls. So everyone arrived by groups, all exited and smily. The place and ambiance reminded me incredibly of a 15th party, the Latin American equivalent of USA's "sweet sixteen": everyone dressed up, tables all set for a big buffet, a dance floor, the adult table (in this case the teachers), the huge amount of people. I had an enormous deja vu feeling, and couldn't help feeling at home, until the music started. It was definitely not the sort of music we would have at any parties back home, so suddenly the really cosy feeling went away, and I was yet again reminded of cultural differences, ad just how long it takes to really settle down.
The ball was really nice. Everyone danced and ate and talked. We were all having a great time. But the after ball was definitely what everyone was mostly looking for: it's THE party of the year. Basically all of the students at the ball get put in buses and are driven to a secret location where the party would be and where drinks would be provided all night long.
We partied all night. My friends and I caught the last bus back, at six in the morning and I only got home around midday after having pancakes at Clare's house. It was overall an amazing night.
Another thing I'd also been looking forward to for a while was my last AFS camp. Once again all the students from the wider Auckland area all got together and had a chance to share again. This time the mood was rather different: on our first camp we are all meeting each other, full of expectations and dreams for the year ahead of us, this time with apprehension of the fact that we might never see each other again. Nevertheless we had a great time and it was incredibly hard to say goodbye.
Although my departure is scarily close, I'm still in a very routinely life style, and not much has really changed since my last letter: school in the mornings, hockey and soccer in the afternoons and friends and family as much as I can. Although I must admit I've been cruising in school even more than before and haven't hesitated in taking some days off. One of those days I took to go visit my grandparents in east Auckland. I caught a ferry out there one morning and spent a lovely day with them. They took me for lunch at a lovely bay and it was just a beautiful day. I also went with an AFS friend to the zoo and it was a really cool thing to do. I saw all sorts of animals: colourful birds, gigantic tortoises, scary tigers. I saw kangaroos for the first time, and incredibly large emus. It was a good day.
It is time for me to go now , but I leave with the hope to see you all again and with the knowledge that I will always carry a bit of NZ in my heart.
Yours truly,
Camila

Of a missing day