lunes, 24 de diciembre de 2007

5 meses

Jueves 20 de diciembre de 2007

Hoy es el último día de la primavera. Un día hermoso para terminar la estación. Como ha estado ocurriendo en los días soleados, como éste, Camila fue a la playa.

Ayer, sin embargo, el tiempo estuvo lluvioso así que invité algunos amigos a visitarme. Ellis hasta se quedó a dormir. Al despertar comprobamos que el día no se parecía para nada al de ayer y decidimos celebrar nadando y con un buen baño de sol el final de una semana de lluvias. Nos preparamos para un día caluroso y agradable en la playa de Takapuna. Como no queríamos pagar demasiado dinero para comer un chin de comida chatarra, hicimos unos sándwiches para llevar.

Metimos trajes de baño, toallas y protectores solares y empezamos a caminar hacia la parada de bus en el parque Victoria. Son unos 20 minutos bajando por una colina, así que la caminata es bastante relajada. Cuando llegamos a la parada de autobús abrí mi bolso para buscar mi billetera y me di cuenta de que se nos habían quedado los benditos sándwiches. Que tontas nosotras! Tuvimos que devolvernos pero ahora nos tomó más de media hora porque teníamos que ir colina arriba. Al llegar de nuevo a mi casa estábamos tan hambrientas que nos sentamos en el patio a coger sol y a comernos la merienda que habíamos preparado. Ya con más fuerzas volvimos hasta la parada y cogimos por fin la guagua para la playa. El día estuvo increíblemente agradable, soleado y cálido. Realmente disfrutamos la playa.

Ya llevo cuatro semanas de vacaciones. ¡Un mes inolvidable! ¿Qué he estado haciendo? Pues he estado yendo básicamente a la playa siempre que sale el sol. He estado en Takapuna con mis amigos de la escuela; en Mission Bay con mis amigos de AFS y en casi todas las agradables playas que quedan en los alrededores de Auckland.

Los estudiantes de AFS que llegaron en febrero y los de los intercambios de 6 meses se van en enero así que también me la he pasado de despedida en despedida. Por un lado nos hemos divertido muchísimo, pero por otro es un poco triste tener que decir adiós, sobretodo porque me recuerda que tan sólo dentro de seis meses seré yo la que se esté despidiendo. Me pone triste pensar que pronto tendré que decirle adiós a mi familia, a mis amigos, a mi hogar y sin saber cuándo podré regresar de nuevo. Me asusto sólo de pensarlo.



Es tiempo de Navidad y los "Aucklandeses" se esmeran en demostrarlo a su manera muy particular y llamativa. Desde los primeros días de diciembre todas las casas de Franklin Road (una de las calles más importantes y comerciales de la ciudad) aparecieron adornadas con luces, hadas, muñecos y toda clase de decoración extravagante que puedan imaginarse. Es un acontecimiento importante para la navidad y se ha convertido en una tradición que lleva bastantes años. Por la noche no se puede pasar en carro por la calle de tantos tapones y gente que van a disfrutar del espectáculo.

También la Sky Tower ha sido redecorada para Navidad y ahora brilla con luces rojas y verdes. Realmente la prefiero así.

Aparte de ir a la playa he estado absolutamente ocupada haciendo diferentes cosas por aquí. Mi escuela organizó cursos de ayuda (los Peer Programs) para los estudiantes de 9no. grado que van a entrar el próximo año(la High School comienza en el año 9). Los líderes de este programa son los alumnos de 13er grado. La tarea consiste en darles algún entrenamiento sobre cómo funciona la escuela, servirles un poco de guía ,y contestar sus preguntas. Todos los miércoles nos reunimos con los estudiantes que nos asignan, jugamos algunos juegos con ellos y los preparamos para que su adaptación como nuevos estudiantes sea mejor en una escuela nueva. Para participar del Peer Program hay que pasar una evaluación. Estoy muy orgullosa de que entre los que se inscribieron para participar yo fuera una de las escogidas.



También fui a visitar a mis abuelos. A Pappy le practicaron una operación del corazón recientemente, así que como cualquier buena nieta yo fui a verlo. Mis abuelos viven en Auckland, pero como la ciudad es tan grande eso no quiere decir que vivan cerca. ¡De hecho el viaje desde aquí hasta su casa en carro toma como una hora y en guagua mucho más! Viven en un barrio precioso cerca de una playa y me encanta visitarlos. Cada vez que los visito, Nana me prepara unos bizcochos y unas batidas deliciosas. ¡Son unos abuelos adorables! Los quiero mucho y pienso volver a visitarlos pronto, no sólo para aprender algunas de las recetas de Nana, sino también para que me cuenten las historias de cuando Karen era pequeña.

En resumen que este mes ha sido encantador. ¡He hecho tanto, he aprendido tantas cosas y son tantas las cosas nuevas que he visto que me resulta imposible compartirlo todo!

He intentado darles una idea de cómo me va y espero que disfruten mi carta. ¡Los amo montones a todos!

Camila