miércoles, 25 de julio de 2007

Mis primeros dias

Queridos amigos:
¡Mi aventura ha comenzado!

Salí de República Dominicana el miércoles de madrugada y tomé un vuelo a Miami. Mi escala de seis horas allí no fue mala porque conseguí salir del aeropuerto y encontrarme con Déborah, mi amiga querida, a quien no había visto desde hace más de un año. Pasé un rato chulísimo con ella y con un amigo suyo. Después de despedirme, regresé sola al aeropuerto.

Ya camino a Los Ángeles tuve la suerte de conocer a un chico de Paraguay que al igual que yo iba para Nueva Zelanda. No sólo me alegró conocerlo sino que me encantó no tener que seguir viajando solita. El muchacho resultó súper agradable, tanto que me da vergüenza haber olvidado su nombre. Debe ser que tenía un nombre arabe extraño, puesto que sus padres son de arabes. Desafortunadamente, el paraguayo se enfermó y tuvo que quedarse a pasar la noche en LA, así que ahí estaba sola de nuevo.

El vuelo a Nueva Zelanda fue increíblemente largo y aburrido, parecía como que no terminaría nunca. Cuando finalmente me bajé del avión en Auckland eran las 5 de la mañana del viernes. Un representante de AFS nos esperaba, a mí y a otros estudiantes. Ahí conocí a Pablo y a Tomás, dos chilenos divertidísimos, y a dos paraguayas muy agradables, Andrea y Laura.

Nos llevaron directamente al Campamento de Bienvenida donde nos contaron algo más sobre NZ y donde tuve la oportunidad de conocer nuevos amigos de todas partes del mundo. ¡Éramos más de 100 estudiantes!

Durante la noche a los estudiantes nos tocaba hacer una pequeña presentación cultural de nuestros países. Yo, que soy la única dominicana de todo el grupo, me las ví negras pues primero tuve que buscar algún latino que quisiera bailar conmigo un merengue (nuestra danza folclórica) y luego no hubo forma de poder poner la música, así que tuve que levantarme y ponerme a cantar el himno nacional dominicano. Me aplaudieron mucho, no creo que porque cantara bien, sino porque se solidarizaron conmigo cuando me vieron haciendo ese papelazo ahí arriba. Y yo lo que sentía era pena por ellos que tuvieron que escucharme cantar.

Después de dormir la noche del día más largo de mi vida, cerré mis bultos y me puse a esperar que viniera a buscarme mi familia anfitriona. Mi nerviosismo fue creciendo mientras veía irse con sus nuevas familias a algunos de mis compañeros. Finalmente aparecieron Chris (mi padre AFS) y Karen (mi madre AFS) a recogerme. Fuimos primero a ver el final de un juego de fútbol en el que participaba Tim (mi hermano anfitrión) y cerca del mediodía llegué a mi casa. Es una casa muy agradable en un vecindario encantador al lado de un parque. Me gustó mucho el lugar. Luego Karen y yo nos fuimos de paseo hasta una tienda en la que trabaja Georgia, mi hermana anfitriona que me recibió cálidamente y con un abrazo.

Por la noche en Auckland se jugaba un partido de rugby entre los “All Blacks” de Nueva Zelanda, y los “Wallabis” de Australia. Como no entendía nada del juego, Chris tuvo que darme unas lecciones de rugby. A mí, que vengo de un país donde el deporte más popular es el béisbol -en el que no hay contacto físico entre los jugadores- me pareció un poco violento el rugby. Sin embargo, estoy segura de que antes de que termine mi año aquí me habré convertido en una fanatica del rugby. En fin, que eso es un poco de lo que he estado haciendo aquí. Les prometo que pronto bajaré algunas fotos al blog.

Besos,

Camila.

2 comentarios:

Ayuda a PedroMario dijo...

jajaa, tu ve chula ahora si estamos habalndo epnsando en tu familia dominicana para avrias :p.....besotes te adoro y espero que todo siga bien contigo, te me cuidas y em escribes desde que puedas.
gaba

David dijo...

Amor Mio!
Me alegra mucho que todo vaya bien por esos lejanos predios. Nosotros aquí extrañándote mucho, pero felices de que vivas tantas experiencias chulas que jamás olvidarás. Recuerda no hacer nada que yo no haría...y mira que eso es muy poca cosa... Love ya!!!!
Jorge

Of a missing day